martes, 9 de julio de 2013

Ruta, Pista, Triatlón... Podio.

Pienso en el podio como una posibilidad antes de empezar la carrera, pero esa misma ilusión ya la he tenido en otras. Aunque el valor real de subirte a un cajón y recibir un trofeo sea mínimo, el simbólico es mucho. Quiero vivir esa sensación. Me coloco en primera línea y tal y como suelo hacer, examino a los que me acompañan. Un corredor se mueve impaciente por comenzar. Se le nota inquieto. Los 10 kilómetros de la Carrera Proniño ya han comenzado y los más de 300 que nos enfrentamos a los 3 kilómetros aguardamos el pistoletazo de salida. 

Comienza la carrera y un joven corredor se escapa a un ritmo endiablado. "Veremos cuánto tarda en pinchar", pienso. Antes, me sitúo en el grupo perseguidor junto a David Martínez. Más tarde me enteraría de que se trata de uno de los hermanos de Chema Martínez, subcampeón de Europa de Maratón y a la postre ganador de la carrera de 10 k (con su otro hermano en segunda posición, ¿cuestión de genes?) Echo un vistazo al Garmin y veo que vamos por debajo de 3'20'' el kilómetro. ¿Podré mantener ese ritmo los tres kilómetros? ¿Estará bien medido el recorrido?

Grupo perseguidor
Ante las preguntas, la única respuesta es seguir corriendo. David, el hermano de Chema, se escapa a la caza del joven que ha atacado al inicio de la carrera, y dejo ir a otro corredor más tras un pequeño intento de seguir su ritmo del que desisto porque me doy cuenta de que me puede sacar de onda. Así pues, me veo cuarto y con pocas posibilidades de cambiar mi situación. Miro hacia atrás y tengo margen suficiente sobre los perseguidores, y por delante parece que mantienen el ritmo.


Así pasamos por la mitad del recorrido y observo que no va a estar bien medido del todo. Hemos hecho 1,32 kilómetros, lo que significa que saldrán un total de 2,64 kms. Sigo manteniendo un ritmo constante por debajo de 3'20'' y afronto la segunda parte del recorrido, de vuelta por donde veníamos, observando que hay movimientos delante. David Martínez ha rebasado al joven que se lanzó al ataque tempranero, y el segundo clasificado está a punto de hacer lo mismo. Sin embargo, mantiene un buen ritmo, no termina de hundirse pese a su alocada salida. Queda apenas un kilómetro y el tercero aun me saca una ventaja a tener en cuenta, pero su explosivo inicio le puede pasar factura, así que aunque lo veo casi imposible, no aflojo. "¡Le estoy recortando metros!" pienso. 

Me doy cuenta de que va a ser insuficiente y deseo que la carrera se alargue 500 metros más, pero eso es imposible. Quedan 400 metros para la llegada y una pequeña cuesta antes. El tercero baja el ritmo más aún y veo que puede ser una realidad cazarlo. Lo doy todo y me lanzo a por él. Llego a su altura cuando restan 200 metros y cambio de ritmo para evitar que se me pegue y dejarlo desmoralizado. Le queda un cambio y me esprinta con todo. Pero yo pienso en que quiero hacer podio y en que ya lo tengo detrás mía. Meto una velocidad más mientras oigo sorprendido mi nombre gritado por alguien desde el público. El speaker, Vicente Capitan comenta que estamos protagonizando un bonito sprint y me impongo por décimas de segundo sin que el citado locutor, uno de los habituales de las carreras populares, se aclare muy bien sobre quién ha llegado antes. Yo sí lo tengo claro. Entramos en el mismo tiempo, 8 minutos 45 segundos a una media de 3'19'' el kilómetro. El vídeo muestra lo ajustado de la llegada.



Saludo a los otros dos corredores que ya han llegado y al chico cuyo rostro refleja la tristeza propia de quedarse fuera del podio tras ir en cabeza gran parte del recorrido en cabeza. Mi cara, por el contrario, es de incrédula felicidad. No solo por el podio sino sobre todo por cómo se ha producido. Camino y me entero de que el que gritó mi nombre es Juanqui, corredor y bloguero en www. otraformadecorrer.blogspot.com. Un máquina capaz de correr los 10 k por debajo de 36, que ha ido a animar a su novia y que me toma las fotos del podio (muchas gracias).

Llega el momento del podio y allí comparto escenario nada más y nada menos que con Chema Martínez y Abel Antón, mitos del atletismo español, que me saludan y felicitan. Veo a Chema Martínez dar un beso en la mejilla al primer clasificado y ahí me doy cuenta de que es su otro hermano David, que al acabar la prueba me dice en tono de disculpa por no haber formado grupo conmigo "me fui tras el primero porque no sabia si podríamos atraparlo". Todo un detalle teniendo en cuenta que el atletismo es un deporte individual en el que no tienes porqué dar explicaciones a nadie.

Con los dos primeros clasificados y Chema Martínez


Con el triatleta Alejandro Santamaría y el Campeón del Mundo de Maratón, Abel Antón, detrás.
Tras este subidón de moral, seguí participando en controles de pista en la distancia de 800 metros, donde he ido mejorando marcas desde el 2'13''12 que hice en el primero hasta el 2'10''92 del último. Sin embargo, en pista te das cuenta de lo difícil que es bajar segundos al cronómetro. Entre medias hice 2'11'' y 2'10''96. Los nombres de las localidades y pistas donde he competido se mezclan, pero el objetivo sigue estando en bajar de 2'10'', reto que afrontaré en la pista en la que entreno, Moratalaz, en el Meeting que tendrá lugar este sábado y en el que además de los populares participarán (en diferente horario como es lógico), grandes como Kevin López, Luis Alberto Marco y Arturo Casado entre otros muchos.

Control de 800 metros de Leganés: 2'10''92


Pero para hacer de junio un mes más especial aún, el broche lo puso el Wild Wolf Triathlon celebrado en la Casa de Campo. Una natación mejor de lo esperado, una bicicleta que me tomé con mucha tranquilidad, y una carrera que disfruté de lo lindo por llegar con fuerzas resumen un día en el que dejé de lado la competitividad (sería muy atrevido sin haber entrenado natación y bicicleta), y pasé una excelente jornada deportiva acompañada de mil triatletas y de Liliana, que me levantó los ánimos en los duros momentos que se atraviesan en una prueba que acabé en 1 hora y 44 minutos (1h48' en el reloj oficial por haber salio 4 minutos más tarde que la primera serie de nadadores).



En resumen, un mes de junio muy variado en el que he vivido algunos de mis mejores momentos deportivos hasta el momento. Julio ya ha empezado y la ruta, la pista y el trail marcarán mis objetivos deportivos. Todos irán acompañados de una cita semanal que ya he convertido en fija, la quedada Beer Runners de los martes a las 8 de la tarde en el Parque de El Retiro. Un rato donde compartir una pasión común con gente que merece mucho la pena.

La pasión de correr.

El gran grupo Beer Runners


martes, 4 de junio de 2013

Afianzando el sub 38' y Beer Runners

En primer lugar, y para los que vivais en Madrid, comentaros que hoy martes 4 de junio a las 20.00 horas hay una quedada organizada por Beer Runners en la Puerta del Ángel Caído del Parque del Retiro. Correremos un rato, charlaremos sobre running y nos tomaremos unas cervecitas en un bar cercano. No faltarán las sorpresas, así que estáis todos invitados.

Para poneros en contexto Beer Runners es un movimiento que se creó en Estados Unidos y que se ha extendido a España, y que como su nombre indica, agrupa a corredores amantes de la cerveza como seguro sois muchos de vosotros.


Acompañado de Javi, Chema Martínez, Dani y Marco
Dicho esto, en las últimas semanas he corrido dos 10 k, la Carrera Liberty, en la que pese a un perfil con algunas cuestas acabé satisfecho con una marca de 38'25, y la Carrera del Agua, donde mejoré mi marca personal acabando en 37'48'', nueve segundos por debajo de la registrada en Laredo. En ambas se impuso Chema Martínez, al que tuvimos el placer de saludar al final de la Carrera del Agua y felicitarlo por bajar por segunda semana consecutiva de 30 minutos.

La Carrera Liberty la planteé como una prueba para ver sensaciones de cara a mejorar mi marca la siguiente semana, en la Carrera del Agua, con un perfil más favorable y donde esperaba pegarle un buen mordisco a esa marca de Laredo, conseguida allá por el mes de marzo.

Dani Lucio, compañero de club, se ofreció a hacerme de liebre desde el kilómetro 5, por lo que acordamos rodar a un ritmo que rondara los 3'45 el kilómetro, que en caso de mantener durante toda la carrera me daría una marca de 37'30 con la que me iría satisfecho. En línea de salida me esperaban dos compañeros de club, Marco, con el objetivo de bajar de 35' (que cumplió de sobra haciendo 34'07'', una máquina), y Stella, que logró un gran 16º puesto en chicas con 41'. También me encuentro con la sorpresa de saludar a Marco, otro corredor al que conocí en Laredo y que también hizo una gran marca de 37'10''.

Salgo concentrado y cuál será mi sorpresa cuando transcurridos 300 metros los cordones de una de mis Adidas Adizero Adios 2 se desatan. Sigo un poco y pienso en lo novato que soy! No los até lo suficientemenet bien y ahora me veo en estas. Sigo corriendo pensando en cuando pararme hasta que un corredor me avisa de lo que ya sé y me detengo. En lugar de atarlos los guardo dentro de la zapatilla y sigo corriendo confiando en que no se salgan, y sin notar que se afloje demasiado porque al ser zapatillas voladoras van bastante ajustadas.

Psicológicamente voy un poco tocado por semejante novatada, acelero un poco tras solucionar rápidamente lo de los cordones y paso el primer kilómetro en 3'24''. El primero siempre suele salir más rápido y además era en bajada, por lo que sé que lo ganado lo perderé en los dos kilómetros de ligera subida por la Castellana. Allí, en el kilómetro 4, me encuentro con la sorpresa de que Javi, otro compañero de club, se me une para tirar de mí y hacerme de liebre. Él desconocía que Dani ya iba a hacerlo desde el 5, así que desde mitad de carrera me encuentro con dos compañeros tirando de mi y animándome. Mejor imposible.

Con Javi en el kilómetro 9
 
Sin embargo, el dichoso incidente de la zapatilla me tiene inseguro, mirando los cordones cada cierto tiempo, e intentando olvidar los segundos ahí perdidos. La ligera pendiente hacia el Santiago Bernabéu me pasa algo de factura y el km 5 lo paso en 18'50''. La segunda parte es más favorable y gracias a Javi y Dani voy dando lo mejor de mí. En torno al kilómetro 8, Dani, que ha competido un 3.000 metros en pista la tarde anterior, se queda y espera a otro compañero de club que viene detrás, al que ayuda a llegar a meta. Yo sigo con Javi, que me lleva en volandas aunque sufriendo en algunos tramos. Se me hace un poco larga pero al final atisbo la meta y llego en el citado tiempo de 37'48''.

Acabo cansado y con sensaciones encontradas, feliz por haber mejorado la marca pero insatisfecho porque creo que podía haberlo hecho mejor. En cualquier caso Laredo fue un circuito llano y a nivel del mar, por lo que le doy más valor a la carrera.

Los próximos retos, correr 800 y 1.500 en pista y en verano disfrutar de correr en montaña, de la que tan bien me han hablado, y descansar para tomar fuerzas. Como adelanto, ya estoy inscrito para correr en el País Vasco el próximo 21 de julio el Zumaia Flysch Trail, una carrera de 31 kilómetros de la que todo el mundo habla maravillas, y el 27 de julio la Carrera del Arenal, en Ávila, otra de la que todo el que la ha corrido tiene buenas opiniones. Yo, que no soy de cuestas, me veo sufriendo de lo lindo, pero la exigencia será diferente y quiero experimentar paisajes diferentes al asfalto y la pista.

Aquí os dejo el enlace por si queréis ver un vídeo de la carrera de Zumaia: http://vimeo.com/46288088

Espero veros a alguno en la quedada de esta tarde en El Retiro!


miércoles, 1 de mayo de 2013

Decíamos ayer

Copiando la fórmula a Fray Luis de León, quien al reencontrarse con sus alumnos tras cinco años detenido por la inquisición, saludó a su nueva clase con su habitual fórmula "cómo decíamos ayer...", vuelvo a escribir en el blog muchos meses después, y es que una vez perdido el hábito cuesta volver a retormarlo. En mi defensa diré que últimamente no me ha sobrado el tiempo libre, aunque no valen excusas porque la satisfacción de compartir vivencias y sensaciones que te aporta el blog es algo para lo que merece la pena sacar tiempo de donde sea.

Pasada esta introducción, cuesta empezar a contar qué ha pasado en los últimos meses, así que he decidido hacer un repaso de forma muy resumida por los 10 momentos que han marcado atléticamente hablando mi último año.

1. La lesión
Tal y como podéis leer en crónicas pasadas, el pasado 1 de abril de 2012 (hace un año y un mes), me lesionaba en el kilómetro 20 de la Media Maratón de Madrid, llegando a meta a la pata coja ayudado por un corredor mayor que sacrificó su marca por apoyarme y que me reafirmó en la idea de la nobleza que rodea este deporte. Fue mientras preparaba mi primera participación en el Maratón de Madrid que se celebraría tres semanas después y al que finalmente acudí como voluntario para repartir agua en el avituallamiento (daría para otro post contar el buen ambiente que se respira entre los voluntarios y su labor desinteresada, yo me divertí animando en español, francés e inglés a todo el que pasaba, aunque no me dijeron tantos piropos como a una de mis amigas también voluntaria, a la que le llovieron los "gracias guapa").


2. La recuperación
Tras diagnósticos no demasiado acertados en la seguridad social que hablaban de periostitis, estar semanas con dolor al apoyar el pie, y ni siquiera hacer otros deportes para mantener la forma por estar desmotivado, en septiembre en una clínica privada un doctor muy ducho en el campo de las lesiones (además de uno de los fundadores de la federación española de triatlón) me dice que es una fractura de estrés y me dice escandalizado que le sorprende que no la hayan visto en la radiografía. Empieza mi tratamiento con sesiones de una tecnología llamada INDIBA que da muy buenos resultados (a la vez que malos para mi bolsillo), y lo combino con sesiones de piscina en las que corro por el agua sin tocar el suelo (muy difícil pero muy útil). El dolor va desapareciendo gradualmente, aunque todavía cuando salgo a trotar durante esos días las molestias me obligan a regresar enfadado más de una vez.



3. 10 k de Moratalaz y 10 k de Canillejas


10 k de Moratalaz
En noviembre, siete meses después de la lesión, corro mi primer 10 k, el de mi barrio y organizado por mi club, la Asociación Atlética Moratalaz, un club con una historia impresionante (antiguo club Larios y Airtel, que os sonarán a más de uno) por el que han pasado grandes atletas. Hago más de 43 minutos (antes de la lesión estaba en 38'30), gracias a que me pego como una lapa a una de las corredores de mi club, Stella. Sufro pero soy feliz de llegar a meta. Los días siguientes hay algo de molestias pero el dolor parece que se va yendo. La semana siguiente se repite el guión en los 10 k de Canillejas haciendo algo más de 44 minutos pero haciendo de 'liebre' a Stella y llegando más entero.


4. Temporada de Cross


Campeonato de Madrid de Cross
Llego a la temporada de cross buscando recuperar sensaciones pero lejos de mi nivel de antaño, con más kilos y pocos kilómetros todavía. Corro el cross de Moratalaz y varios crosses universitarios (gratuitos y bien organizados, uno de ellos, el de la Universidad Camilo José Cela, con invitación a comilona final). Así llega en enero el Campeonato Autonómico de Cross de Madrid, en el que queda un sitio en mi club que ocupo sin estar en mi mejor forma. Son 10 kilómetros en El Escorial y hay algunos corredores de elite como el ganador, José España, Álvaro Lozano o Luis Martín Berlanas. Son tres vueltas a un circuito, con sus correspondientes cuestas y toboganes que acabo en 44 minutos, consciente de que aún estoy cogiendo la forma.


Equipo de la A.A. Moratalaz de Cross


5. Marca en los 10 k de Laredo (16 de marzo)

Corrió los 10 k descalzo en 43'
Los crosses e intensos entrenos semanales van haciéndome sentir cada día mejor, pero falta comprobar si puedo estar al nivel previo a la lesión. Meses antes decidí que Laredo sería el gran test para medirme, y una semana antes corro un 5k en 19'04''. Bajar de 38' parece fuera de mi alcance. Un circuito completamente llano y un finde largo con festivo para disfrutar de Cantabria y País Vasco junto a mi novia eran el plan. Salida un poco alocada (en la que Fabián Roncero se fue al suelo) pero carrera que hago con mucha cabeza, pasando todos los kilómetros muy constante, entre 3:43 y 3:50, para un tiempo final de 37:57. 


Con Arturo Casado 
El gran objetivo que tenía en mente para la temporada, bajar de 38 minutos, llegaba de forma temprana, en marzo, en una carrera a la que sé que volveré porque es perfecta para volar. Juan Carlos Higuero gana y Arturo Casado es segundo. Los espero tras su paso por el podio, "¡León!", digo llamando al león de Aranda, Juan Carlos Higuero, diez veces campeón de España de 1.500 y cuarto en los Juegos Olímpicos de Pekín. Vienen y me fotografío con estos dos grandes atletas de talla internacional, olímpicos y medallistas europeos. Al despedirme le comento a Casado que la semana siguiente voy a la concentración que desde hace varias décadas celebra mi club en Punta Umbría, y a la que sé él suele asistir. "¿Eres novato?", pregunta, y ya intuyo que puedo ser blanco de las novatadas que ya he oído nombrar a los que asisten por primera vez a la misma.

6. Concentración en Punta Umbría


Cogiendo velocidad en la pista
Y así llegó en Semana Santa la concentración en Punta Umbría. Los novatos nos presentamos subidos a la silla en el comedor ante los 50 o 60 comensales del club que nos hemos desplazado hasta allí entre atletas de todas las especialidades y entrenadores. Cortar el pan con cuchillo y llevar la comida a los veteranos son algunas de las penitencias que nos toca soportar, siempre con humor y buen rollo. Desayunar, entrenar, ducha, comer, siesta, entrenar, ducha, cenar, charloteo y paseo y a dormir. Así es la vida en Punta. Doblar entrenos y los 10 k de Laredo me pasan factura los dos primeros días con los gemelos muy cargados hasta que el cuerpo se acostumbra. Meto más de 80 kilómetros esa semana y un buen lote de series. Uno de los días tuvimos el efímero placer de rodar con todo un Campeón de Europa de 1.500, Arturo Casado, y digo efímero porque solo pude acompañarle algo más de un kilómetro hasta que se marchó con la gran promesa de nuestro club (y anticipo que en unos años uno de los grandes atletas del panorama español si todo va bien), Jesús Ramos, que a sus 16 años aguantó con él todo el recorrido, 12 kilómetros a 3:30 de media final.
Entrenamiento de fuerza en el agua


Bañarse en la playa fue un gran aliciente, ya que soy muy "playero". No hizo el mejor tiempo para ello pero tampoco me puedo quejar porque la lluvia no estropeó ningún entreno. La playa fue el centro de nuestros ejercicios de flexibilidad y estiramientos dirigidos por nuestro entrenador, el ex seleccionador nacional Rafael Pajarón, y también escenario de una sesión de fartlek junto a la orilla.

Los entrenos se desarrollan en el antiguo circuito de cross que acogiera los mundiales de Punta Umbría, hoy más descuidados que antaño pero igualmente un entorno privilegiado para correr. El compañerismo, las conversaciones sobre marcas, atletismo, ídolos, las bromas y en definitiva, de las preocupaciones y sueños de cada uno, hacen más llevaderos los kilómetros, y convierten la convivencia en una experiencia muy gratificante que permite estrechar lazos de amistad con gente del club a la que ves a menudo entrenando.

Foto durante el entreno de las conocidas como "Las Dunas". Unas cuestas pronunciadísimas con su correspondiente bajada suicida que tienen gran tradición en la concentración de Punta Umbría, pues se llevan realizando desde hace años, y atletas como Alberto García y Arturo Casado han hecho algunas de las mejores marcas. Se suben seis veces y se tarda en torno a un minuto a toda velocidad. Su dureza hizo que uno de los atletas tuviera que parar en la tercera y vomitar, y dejó a alguno muy muy tocado. Yo, que no soy de cuestas, sufrí de lo lindo pero apreté los dientes para hacerlas todas.
Parte del gran grupo que entrenamos en Punta Umbría

7. Semifinal y final Liga de Clubes

Tras Punta Umbría, nada de tregua. Una semana después llegaba la semifinal de clubes, en la que se clasifican cuatro de los ocho clubes participantes para pasar a la final. Compito en la prueba de 1.500 metros por primera vez en mi vida y hago 4'41''. El club pasa de ronda en un destacado segundo lugar masculino y primero femenino.

En la final, tras un primer momento en que pensé que competiría en el 800, vuelvo a repetir prueba en el 1.500. Cuando veo la lista de participantes, sus marcas asustan. Todos tienen menos de 4'20''. Yo soy un novato en la distancia pero trato de darle el máximo de puntos al club. Hago 4'34'' mejorando en siete segundos la marca de 15 días atrás. La carrera la gana mi compañero de club, Jesús Ramos (repito, 16 años), que hace 4'05'' (su marca personal está en 3'57'') en una carrera en la que en el primer mil se desarrolló 'lento', pasando la cabeza el mil a 2'55 y yo a 2'58''. 

8. Control 800 metros

Entre ambas citas corrí mi primer 800, una prueba que pensé podía venirme bien dado que aún guardo una cierta punta de velocidad (tengo 57'' en 400 metros y creo que ahora estoy mejor). La cita fue en Alcobendas, y la marca 2'13''. Antes de verano espero haber bajado de 2'10'', para despedirme de la pista con buen sabor de boca. 
Jesús Ramos estuvo en cabeza haciendo de liebre a Iván, otro compañero de club que terminó la carrera en 2'07''.









9. Carrera Popular de Colmenar de Oreja

Mi última carrera hasta el momento ha sido la Popular de Colmenar de Oreja, un pueblo de Madrid hasta el que me dirigí acompañado de Liliana, que corría su tercera carrera y está preparando la Carrera de la Mujer que este fin de semana reunirá a 25 mil mujeres en Madrid. Tres vueltas a un circuito mitad subida y mitad bajada que acaba en la plaza mayor (en la foto) y en la que acabé cuarto clasificado en categoría senior con un tiempo de 14'55'', a 3'40'' de media. Sentir el sabor del podio lo dejaré para otra carrera.

10. Retos y objetivos

Para acabar esta larga entrada resumen del año post-lesión, y prometiendo escribir con más regularidad a partir de ahora, contaros mis próximos objetivos. Como véis, de preparar maratones y medias he pasado a meter más pista y carreras inferiores a 10 k, lo que no quita que el maratón siga siendo para mi la prueba reina, y no descarte preparar uno para el mes de otoño. ¿La razón de este cambio? Explotar la velocidad y proteger mis piernas del exceso de kilómetros tras la lesión. El próximo objetivo estará en esa distancia que tanto me gusta que es el 10 k, concretamente en la Carrera del Agua que se celebrará el próximo 26 de mayo. Allí, acompañado de Nacho y Marco, compañeros de club con objetivos diferentes, espero bajar de nuevo de 38 y consolidar esas buenas sensaciones que viví en la que creo ha sido mi mejor carrera hasta ahora, los 10 k de Laredo. ¡Seguiremos informando! 


A volar toca

Un abrazo a todos y me alegro que me acompañarais en la lectura en este reencuentro bloguero -deportivo!

martes, 28 de agosto de 2012

Volviendo a correr... poco a poco

Tres sesiones de 5 kilómetros cada una a algo más de 5' el kilómetro, dos de ellas por la playa de Las Redes, han sido las primeras zancadas casi cinco meses después de la lesión, y las pulsaciones lo reflejan perfectamente... va a costar muchos meses tomar la forma pero para eso estamos. Sin embargo las sensaciones no son malas del todo en cuanto a que no hay dolor, solo una ligerísima molestia, que confío vaya desapareciendo.

La vuelta a Madrid tras unos días de playa que han sentado de lujo, la adelanté para vérmelas con el traumatólogo, que me hablaría de los resultados de la resonancia magnética que me hice hace ya casi dos meses (le tocaron vacaciones). Pues bien, mientras otros traumatólogos y la fisioterapeuta apostaban por la periostitis, el análisis de los resultados dice que probablemente he pasado por una fractura de stress. Lo cual  no cambia gran cosa respecto al tratamiento (reposo total, que es lo que he hecho), pero espero sea menos peligroso en el futuro que la periostitis, que aparece justo tras cada sesión de entrenos.

Copio el análisis de la resonancia magnética que he recibido:

"Se ha realizado estudio según protocolo habitual, en los tres planos. En dicho estudio llama la atención la presencia de una irregularidad en el contorno y aumento de calibre e intensidad de señal del borde posterior y algo lateral de 1/3 distal de diáfisis de tibia derecha, afectando asimismo al perostio y partes blandas adyacentes al borde lateral de dicho elemento óseo. Este hallazgo se acompaña de un importante componente de edema que afecta prácticamente a la medular del 1/3 de la diáfisis tibial. Teniendo en cuenta los antecedentes, el patrón descrito es compatible con la fractura de estrés. La posibilidad de osteomielitis debe valorarse como menos probable Recomendamos control en un mes tras tratamiento.
Resto sin hallazgos patológicos significativos".

Ese párrafo es el que el traumatólogo ha interpretado muy optimista diciéndome que sí puedo correr suave y que la zona afectada no se romperá "porque ya ha cicatrizado bien tras tanto tiempo". Así que bueno esperemos tenga razón y todo esto quede en un mal sueño.

PD: Si alguien ha pasado por ella, o le dice algo el párrafo que he copiado, valoraré mucho su comentario.
Saludos!

sábado, 28 de julio de 2012

Cuatro meses

Abril, mayo, junio y julio. Se dice pronto y se hacen eternos. Ese es el tiempo que llevo sin correr tras la lesión de la Media Maratón de Madrid del 1 de abril. Un tiempo en el que tampoco he querido seguir los blogs que antaño devoraba ni seguir con algunos de los libros que tengo por ahí (tengo casi acabado una biografía de Bikila en inglés muy interesante). Desde que empecé a correr hace algo más de dos años nunca había pasado tanto tiempo de inactividad, y la verdad pensar en correr sin ninguna molestia me parece algo casi soñado.

¿Cómo me encuentro ahora? Tras muchas sesiones de fisioterapia y ultrasonido, estoy pendiente de que analicen los resultados de la resonancia magnética que me hice días atrás, con la que el traumatólogo me dijo que quería descartar que hubiera habido fractura por stress (no llegará de vacaciones hasta el 28 de agosto...). El bulto de la tibia está casi extinguido aunque no totalmente, pero aún no me atrevo a salir a correr. La semana pasada estuve unos días en El Puerto e hice un ligero trote por la playa que me confirmó que aún hay molestias y debo ser paciente.

En este tiempo ha habido muchas cosas que me han mantenido ocupado, el final del máster, el proyecto final, las pruebas para acceder a una beca en el departamento de comunicación de Repsol (las he pasado y estoy a la espera de que me llamen, ojalá salga), pero en contra de lo que me habría gustado, no he hecho un deporte alternativo como natación o ciclismo que me mantuviera en forma, así que aunque sigo delgado sí he aumentado de peso unos 3-4 kilos, y cuando consiga volver tendré que ir muy poco a poco. ¿Cuándo será eso? No sabría decirlo, esperemos que allá por septiembre todo esto sea un mal sueño y pueda ir acumulando kilómetros.

En este tiempo he tenido más salidas nocturnas, he leído más y he hecho más de todo, pero la sensación de que me falta algo está ahí. Estaba en un gran momento de forma, batiendo mis marcas prácticamente en cada carrera, pero las ganas de competir y no prestar atención a determinados hábitos me perdieron. Esta mañana he vuelto a leer algunos de los blogs que sigo habitualmente (Diego, Charlie, Matraca, Morales...), y veo que seguís fuertes aun con la relajación propia del verano, y que otros también estáis viviendo el calvario de las lesiones (Unyko). Espero poder escribir posts más optimistas próximamente y seguir compartiendo esa pasión llamada running a través de las palabras con todos los que me leéis. Mientras, a disfrutar de los Juegos Olímpicos y esperar que los atletas españoles den el máximo de sus posibilidades (las medallas están carísimas).

martes, 10 de abril de 2012

Viendo la luz

Hoy casi puedo andar sin molestias, y eso, por trivial que parezca, es la mejor noticia de los últimos 10 días. Desde que inaugurara este mes de abril con la lesión en el Medio Maratón de Madrid. Tras varios diagnósticos erróneos (la fisio después de la carrera decía que era una microrrotura fibrilar, el primer médico que me atendió una distensión del tendón...) el traumatólogo determinó que se trataba de una periostitis. Investigando un poco me entero de que es una dolencia habitual en el corredor de fondo, y entre los motivos de que aparezca me topé en la revista runners con estos:

1/ Superficie de entrenamiento inadecuada. Llámese asfalto o cualquier superficie endurecida.

2/ Escasa o nula preparación muscular del individuo. Eso, que el gimnasio y los ejercicios también existen.

3/ Volumen y/o intensidad inadecuadas. Entrenar más de la cuenta o con más intensidad o incluso variar la carga de entrenamientos de una manera brusca nos puede llevar a la periostitis.

4/ Defectos biomecánicos. El exceso de pronación, la forma de nuestro pie (sobre todo si es cavo) y otros defectos de carga pueden ser causa directa de periostitis.

5/ Calzado inapropiado. Escasa amortiguación o falta de estabilidad provocan periostitis.

6/ Escasos o nulos hábitos de tratamiento muscular. No acudir nunca al masajista puede salir caro, no estirar, etc.

7/ Hábitos de vida poco saludables. Trabajar de pie, el stress, mala alimentación, conducir muchas horas, etc. puede asociarse a diversas lesiones.

De entre estos pecados puedo destacar que corro bastante en asfalto, que el gimnasio casi no lo toco y que he competido algún fin de semana incluso en dos ocasiones. Ello unido a la escasa amortiguación de las adizero adios que uso para los 10 k y a los impactos durante el 3.000 obstáculos que corrí, pueden haber formado ese cóctel final que ha terminado impidiéndome llegar al objetivo del Maratón de Madrid. Para prevenirla y combatirla runners también aporta algunos consejos, de entre los que meter las piernas en un cubo de agua con hielo tras el entreno parece ser el más efectivo.

Antes de que acabe el mes espero, sin embargo, estar ya rodando, si bien seguiré con el reposo que me han recomendado al menos durante 10 días más. Volver a andar por mi mismo ya la he sentido como una gran sensación tras 10 días enganchado a las muletas. Espero sentir pronto lo que es correr de nuevo, últimamente ni ganas tenía de ver vídeos o leer blogs, porque solo conseguía aumentar mi impotencia. Ahora sí, por fin, voy viendo la luz.


domingo, 1 de abril de 2012

La amargura del corredor de fondo

Kilómetro 20. Toco con los dedos mi mejor marca en Media Maratón tras pasar dos 10 k casi idénticos en 41:50 y 42:10. Estamos bordeando El Retiro, donde todo empezó y donde los 21,097 kilómetros llegan  a su fin. Llevo 1h24' y pese al gran desgaste que ha supuesto esa sucesión de subidas y bajadas que nos han acompañado durante gran parte del recorrido, aún me quedan algunas fuerzas. Kilómetro 20, siento un dolor indescriptible un poco más arriba del tobillo.

La mañana empezó pronto, con el despertador a las 7 y recibiendo a Djoro a las 8 en la parada de metro. Originario de Gambia, su historia podría ser el argumento de un libro. Embarcó rumbo a Canarias en patera y cuando una chica en bikini le dijo "corre" tras verle llegar empapado y exhausto a la arena canaria, él aún no hablaba español para entender lo que le decía. Su mente pensaba en dialectos africanos y algo de francés. Tras eso llegaron las largas semanas en centros de internamiento antes de ser enviado a Madrid. Hoy trabaja de electricista y de vez en cuando imparte charlas contando su experiencia por toda la geografía nacional. No solo eso, ya entiende la palabra correr. De hecho, la pone en práctica siempre que puede en la Asociación Atlética Moratalaz. Nuestro club.

Con Djoro en la salida


Nos saludamos en el exterior de la parada y penetramos en el vagón de metro, donde los corredores, como los domingos de grandes carreras en Madrid, somos mayoría. 18.000 inscritos en la Media Maratón se preparan para el asalto a la distancia con objetivos de marca diversos o sin ellos, compartiendo la libertad de correr y el ansia de tomar las vías de Madrid. Bajamos del metro y nos topamos con una mañana fresca y una temperatura perfecta, nos internamos en El Retiro y dejamos la mochila en el guardarropa. Estiramientos, trote y para el cajón de salida. "¿Preparado Djoro?", "Claro". Choque de manos, aplausos y pistoletazo de salida. No estamos mal situados pero correr se hace difícil ante la marabunta de corredores, sin embargo poco a poco nos abrimos paso y picamos el primer kilómetro en 4'14'', el ritmo que queremos mantener durante los 20 restantes.

La primera parte del recorrido hasta el kilómetro 9 donde se encuentra Plaza Castilla, tira hacia arriba con algunos descansos, pero la segunda mitad es más favorable, por lo que trato de seguir un buen ritmo con la idea de que después podré dejarme llevar un poco más. Da resultado. Djoro me lleva bien, recoge mi agua en el primer avituallamiento y me hace gestos con la mano para que lo siga cuando flaqueo un poco. Tiene 1h26' en Media Maratón y potencial para mucho más. Los kilómetros pasan con poca gente en las calles y por fin llegamos al corazón financiero de Madrid. A Plaza Castilla. Bajamos y recupero fuerzas sin grandes cambios de ritmo. Alcanzamos el kilómetro 10 y llega uno de los momentos que más estaba esperando en la carrera, mis compañeras de clase Claryed (venezolana) y Cynthia (mexicana), reparten agua a diestro y siniestro como voluntarias de la carrera animando a todo el mundo y con una sonrisa en los labios que contagia ánimos. Nos gritamos saludándonos y sigo mi marcha con ánimos renovados.

Las dos voluntarias más enérgicas de la Media de Madrid





Sigo a un ritmo bastante constante sin apenas cambiar la media de 4:10 el km desde el inicio de la prueba, y con los kilómetros entre 3.55 el más rápido y 4.22 el más lento. En el 14 Djoro se ve con fuerzas, y tal como hablamos al inicio, tira para adelante por su cuenta. Llego al 15 y cojo el agua del avituallamiento a la vez que me acuerdo de que había planificado tomarme el gel, así que gel para adentro y trago de agua detrás. No me siento mal pero tampoco voy sobrado de fuerzas. Nunca me acostumbraré a esas cuestas de Madrid. Avanzo y oigo un grito de "Álvaro" emerger de entre el público, me giro y veo que es es Gandara, miembro del club que ha ido a la carrera a animar, se agradece. La meta se acerca, estoy en el kilómetro 19, el temido kilómetro 19 donde vuelve a tirar para arriba la carrera con una cuesta para la que ya no me quedan fuerzas ni ánimos. Reduzco el ritmo mientras veo a alguno quedarse o caminar. Paso el mal trago, pero mi zancada deja de ser lo que era. Me parece que voy mucho más despacio de lo que realmente voy, pues reduzco el ritmo 20 segundos por kilómetro pasando el 19 en 4.32 y el 20 en 4.31. Quedan 1.100 metros y llevo 1h24'. Lo voy a conseguir, pienso. Cincuentro metros más adelante todo se viene abajo.

Un dolor insoportable encima de la cara interna del tobillo me impide seguir corriendo. Troto un poco y desisto. Camino. ¡La meta está tan cerca, no me puedo creer que me esté pasando esto! Entro en El Retiro, no queda mucho y trato de llegar donde puedan atenderme en lugar de quedarme sentado en la acera, tampoco me he retirado nunca en una carrera y estando tan cerca prefiero no hacerlo. Un corredor de en torno a 60 años me ve caminando sombrío con la cabeza gacha y lamentando mi suerte. "¡Vamos que ya queda poco!" me espeta mientras para mi sorpresa, disminuye el paso y trota junto a mi. "No puedo, me duele, vete para adelante no pasa nada", le digo al hombre, que aún puede bajar de 1h30'. Decide quedarse conmigo. Un miembro de la organización me ve cojear y me pregunta si quiero réflex, le digo que sí y el spray refresca la zona afectada. Me sigue doliendo igual. Me dan ganas de llorar de rabia. Pata coja, caminar, pata coja, caminar. 400 metros. El público tras las vallas se vuelca conmigo dándome ánimos por verme llegar así. Siento la palmada en la espalda de algún corredor mientras el señor mayor no se va por más que le digo que no se preocupe y me acompaña en todo momento animándome. Su gesto me está emocionando, pierde minutos y minutos con la meta a solo unos cientos de metros después de hacer una carrera para estar tranquilamente por debajo de la hora y media. Esta gente es grande joder, pienso.

Llega otro corredor por detrás a una velocidad no desdeñable y hace que me agarre a su hombro para llegar así a la pata coja a meta, pero el señor que va a mi lado le dice que me deje, que no puedo ir así, por lo que le doy las gracias y sigue adelante. Ya veo la meta y el reloj, estoy cabreado por la mala suerte que he tenido pero emocionado con las muestras de cariño de la gente, y sobre todo del señor que me ha acompañado sacrificando su marca. Cruzo la meta en 1h 34'03' haciendo el último kilómetro en casi 10 minutos, y le doy un abrazo agradeciéndole el gesto. Estas cosas me hacen querer más al atletismo, y siento que he aprendido más en ese último kilómetro que en los 20 precedentes.

A duras penas llego al encuentro con Djoro en el lugar acordado, le cuento mi problema, un corredor me ve y me ofrece crema y un gelocatil mientras Djoro va a recuperar mi mochila del guardarropa (tardaron 15 minutos en encontrarla). Vuelve e inicio una travesía subido en la espalda de Djoro hasta el Samur, que me manda en silla de ruedas a fisioterapia mientras uno de los sanitarios le comenta a otro "vaya día estamos teniendo hoy eh", a lo que le pregunto si ha habido muchas incidencias médicas. "Un hombre casi se nos muere, hay gente que no saben que el corazón tiene límites y se pasan de esfuerzo". Cierto. Tras ir de un lado a otro por fin una fisioterapeuta me toca la zona afectada y me da su diagnóstico "microrrotura fibrilar". Vuelvo a subir a la espalda de Djoro y mi compañero de piso viene a buscarme en coche mientras recibo llamadas de mis compañeros de máster y amigos, Pablo, Cynthia y Claryed preocupándose por mi y animándome.

Me siento mal porque veo desvanecerse ese Maratón de Madrid que tenía en el horizonte, seguramente he hecho cosas mal en la planificación y debería haber sido más prudente, pero lo hecho hecho está. Maratones habrá muchas y carreras más, ahora solo quiero volver a apoyar el pie sin dolor y volver a disfrutar de correr. En mi retina y en mi corazón quedan el apoyo de mis amigos, el compañerismo sin límites del señor que me acompañó, y las ganas, más grandes que nunca, de volver a disfrutar en cuanto esté completamente recuperado, de esta pasión llamada correr que me hace sentir tan lleno.

Gracias.